Carlos Saúl Menem histórico


La historia, como siempre, tendrá la palabra dentro de algunas décadas, cuando decanten las pasiones y se dilucide cómo quedará parado Carlos Saúl Menem en la conciencia colectiva de su pueblo. De momento, de cara al absoluto de la muerte, la implacable grieta se abre a los pies de su memoria.


Por estas horas se escuchan las dos campañas con parecida sonoridad: la de quienes, según su parecer, priorizan los puntos altos de su gestión presidencial –estabilidad, apertura al mundo, reformas– y la de sus detractores, que anteponen el repertorio neoliberal, la corrupción y los indultos, entre otros signos menos.


Por ahora no será posible dilucidar qué platillo pesará más en el balance histórico, que registrará ambos, aunque nunca está de más recordar que los personajes y su desempeño deben ser analizados en el debido contexto de época; si no, suele caerse en subjetivismos anacrónicos.


Más de la mitad de su vida transcurrió en la arena política; desde 1973, cuando alcanzó la gobernación de La Rioja por primera vez, la política fue el elixir que lo mantuvo activo hasta el final de sus días.


Sin duda, la etapa que desmenuzará con mayor profundidad la crónica histórica será la que corresponde a sus dos períodos presidenciales, entre 1989 y 1999, una década en que ocupó la centralidad casi sin compartirla con propios y extraños.


Bien puede decirse que fue un político que rompió el molde, apartándose de los usos y costumbres tradicionales de la política argentina, mutando incluso su look personal y animándose a llevar a cabo transformaciones osadas del aparato estatal, aun desafiando el libreto peronista.

También es posible que sea recordado por su sagacidad, por haber sido un verdadero “animal político”, capaz de labrar un pacto inédito para continuar en el poder.


Si bien puede sonar contrafáctico, es posible que esa larga cadena de aciertos quede empañada por al menos dos circunstancias: intentar la re-reelección en 1999 y repudiar el balotaje de 2003. Ambos momentos desnudan una visión de baja institucionalidad en su concepción política.

Es posible que ya no se vuelvan a ver protagonistas como Menem, referentes de una estirpe extinguida que, con distintas características, respondían al modelo de líderes o caudillos ancestrales de fuerte presencia y arraigo popular.


* Nota para el Diario La Voz Del Interior


Carlos Saúl Menem | Historia | Esteban Dómina | Historiador

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