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Cuando el pueblo sale a las calles

La historia argentina registra numerosas concentraciones multitudinarias de distinta índole, ya sea para expresar sentimientos de júbilo, adhesión, dolor o bronca según el caso. El festejo del tercer título mundial de fútbol logrado en Qatar fue la más reciente y la mayor de todas, reuniendo a más de cinco millones de personas en las calles.



Lo que sigue es un repaso de algunas, convertidas en hitos históricos. Si bien la mayoría tuvieron epicentro en la ciudad de Buenos Aires, varias se replicaron en diversos puntos del país.


Las manifestaciones de carácter político y sindical fueron intensas durante las primeras décadas del siglo 20, ya sea las convocadas por radicales que reclamaban apertura democrática, o por anarquistas y socialistas que, cada 1° de mayo, demandaban mejores condiciones para la clase trabajadora. A ese tiempo pertenecen, por ejemplo, los sepelios que siguieron a la Semana Trágica en enero de 1919 y los funerales del expresidente Hipólito Yrigoyen en 1933.


En las décadas posteriores, el peronismo protagonizó una sucesión de eventos masivos, comenzando por el 17 de octubre de 1945, cuando centenares de miles de personas acudieron espontáneamente a Plaza de Mayo a expresar su apoyo a Juan Domingo Perón. El Cabildo Abierto del 22 de agosto de 1951 reunió cerca de dos millones de personas en la avenida 9 de Julio para pedir por la fórmula Perón-Eva Perón en el siguiente turno electoral. En 1952, las exequias de Eva Duarte congregaron una cantidad similar de gente cuyas imágenes fueron profusamente difundidas por los medios de la época. Sin embargo, el antiperonismo también movilizaba gran número de manifestantes, sobre todo de clase media y alta. La Marcha de la Constitución y la Libertad, el 19 de septiembre de 1945, reunió una multitud, lo mismo que la celebración de Corpus Christi en junio de 1955 y la Revolución Libertadora en septiembre de ese año, que pobló Plaza de Mayo con personas que saludaban el golpe de Estado agitando pañuelos.


En décadas posteriores, tras la proscripción impuesta, el peronismo volvió a exhibir su capacidad de movilización, como el 20 de junio de 1973 en Ezeiza, con motivo del regreso definitivo de Perón al país, un evento que terminó en tragedia, y, al año siguiente, durante los funerales del entonces presidente que volvieron a concitar alta presencia en las calles aledañas al Congreso Nacional donde fue velado.


Sin embargo, no sólo la política fue capaz de congregar multitudes. La guerra de Malvinas despertó el sentimiento nacional de un pueblo que colmó Plaza de Mayo en 1982, pese a que gobernaba una dictadura. Curiosamente, la convocatoria del 2 de abril de ese año fue en la misma plaza donde tres días antes se había reprimido brutalmente una movilización sindical de protesta.


Las visitas papales también concitaron amplia adhesión popular, como la de Juan Pablo II en junio de 1982 durante la misa celebrada en la basílica de Lujan, y la del 6 de abril de 1987, que convocó miles de fieles en varios puntos del país. Ese año se volvió a salir masivamente a las calles en repudio del alzamiento carapintada.


También los sepelios de ídolos populares suscitaron el mismo efecto, como la repatriación de los restos de Carlos Gardel en febrero de 1936 y el cortejo que los acompañó desde el Luna Park hasta el cementerio de la Chacarita; y el que escoltó a José María “Mono” Gatica hasta el cementerio de Avellaneda en noviembre de 1963. Y, más recientemente, el de Diego Armando Maradona.


La recuperación de la república, en 1983, dio lugar a la expansión del fervor ciudadano durante una campaña electoral que registró actos multitudinarios del peronismo y radicalismo, y durante la asunción de Raúl Alfonsín a la presidencia el 10 de diciembre de ese año. La contracara con ribetes de tragedia se produjo el 20 de diciembre de 2001, cuando se produjo el pico de movilizaciones, saqueos y cacerolazos de los días previos que condujeron a la renuncia del presidente Fernando de la Rúa. A partir de ese año, también fueron multitudinarias las marchas de cada 24 de marzo, declarado en 2002 Día Nacional de la memoria por la Verdad y la Justicia.


En abril de 2004, la convocatoria lanzada por Juan Carlos Blumberg reunió una multitud frente al edificio del Congreso que reclamó mayor seguridad, portando velas encendidas. En mayo de 2010, los fastos por la celebración del Bicentenario volvieron a movilizar a dos millones de personas en la porteña avenida 9 de Julio. En octubre, miles de argentinos acudieron hasta la Casa Rosada donde se había montado la capilla ardiente del expresidente Néstor Kirchner, fallecido el 27 de ese mes. Un año antes, en marzo de 2009, Raúl Alfonsín fue despedido en el Salón Azul del Congreso, donde se dieron cita gran cantidad de personas.


A su vez, año a año, los actos en recordación del atentado a la AMIA en julio de 1994 siguen convocando numeroso público que reclama justicia.


Y cierra la lista la concentración del 20 de diciembre (imagen), la más grande hasta hoy.

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